Benditas sean las raras excepciones, los moratones de los vulnerables, los labios que aprovechan los rincones más olvidados y los locos que se creen Napoleones; benditos sean los ceros a la izquierda, los que nacieron en ningún lugar, los listos que parecen subnormales, los que pudieron ser y no han querido y los récords que no salen en los Guiness; benditos sean los tristes que se ríen de la tristeza, los ricos sin dinero y los calvos que se quitan el sombrero ante la dignidad y la belleza. Malditos sean los justos, los sumisos, los que para mear piden permiso y los canallas que nunca han roto un plato; malditos sean los que se mojan poco cuando llueve, los que sonríen en las fotografías, los que progresan porque no se mueven, los que no se pasan nunca de la ralla y los tontos con medallas
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