No hay rincón en esta casa que no te haga regresar. Cada grano de memoria, y la casa es un arenal. Fuí a tus playas por el día y allí me quedé dos años. Fuí lamiendo tus heridas, fuiste dándome un remanso; a la sombra de tu luna se acunó mi corazón, se borraron mis arrugas, mi casa se iluminó.
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