Ya no me encuentro preguntando sobre amor, por fin no hay nada que pretenda saber. Entiendo que no hay relación entre amar y evejecer, ya no me encuentro preguntando como dar, por fin comparto, por el miedo a perder el milagro de tus caricias llegando al amanecer. Ya no me puedo contestar un “¿yo que sé?”, por fin entiendo que en tus redes yo caí. Ya no me encuentro preguntando un “¿por qué?”, por que te vi, te dejé entrar, cerré la puerta y te elegí. Que si estoy fañé, las pequeñas cosas, se bañen del brillo de tu ternura qué transmitis cuando me mirás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario